Una carrera guiada por preguntas y no por cargos
Si miras mi hoja de vida de corrido, parece un recorrido desordenado: Cámara de Comercio de Bogotá, una caja de compensación, consultoría, una petrolera, trabajo social, desarrollo rural, una plataforma de comercio local, redes de mujeres líderes. Cuando me preguntan cómo se conecta todo, tardo un momento en responder. Después lo veo claro: nunca me guié por cargos. Me guié por preguntas.
Las preguntas que se repiten
Cada etapa de mi trayectoria respondió a una distinta, pero casi siempre alrededor de lo mismo:
- ¿Por qué un recurso que existe no llega a quien lo necesita?
- ¿Por qué personas con capacidad no desarrollan su potencial?
- ¿Por qué tantas buenas ideas no se vuelven cambios reales?
Cuando entendí eso, dejé de preocuparme por si el siguiente paso «sumaba» en la hoja de vida. Empecé a preguntarme si me acercaba a una pregunta que me importara.
Lo que aprendí de cambiar de mundo
Entrar a un sector nuevo te vuelve principiante otra vez, y eso es una ventaja subestimada. Preguntas lo que nadie pregunta, ves lo que los demás ya dejaron de ver. Mi paso por las empresas me enseñó a hablar el idioma de los resultados. El trabajo social, a escuchar antes de intervenir. El desarrollo rural, a respetar los tiempos del territorio.
Un consejo, si estás decidiendo
Escribe tus tres preguntas de siempre, esas que reaparecen en cada trabajo aunque cambie el cargo. Probablemente ahí está tu hilo. A partir de ahí es más fácil decidir qué rol aceptar y cuál dejar pasar.
Hoy esas preguntas se traducen en estrategia, escenarios, libros y proyectos. Si quieres ver cómo, mira mi recorrido o escríbeme.